UNIDAD 06: Para llegar a ser sabios hay que aprender a ser siervos del Eterno, pues el verdadero siervo teme a Elohim

Para llegar a ser sabios hay que aprender a ser siervos del Eterno, pues el verdadero siervo teme a Elohim

El hombre que más agrada al Eterno entre todos los hombres, recibirá de Él también más sabiduría que todos los demás hombres y será puesto como mayordomo de todos sus siervos

El Reino del Eterno está conformado por su Rey que es Yeshúa el Mesías y sus siervos que somos nosotros Lev 25:55. Aquel cristiano que no se comporte como un verdadero siervo de Yeshúa, no es digno de llamarle Señor/adón Luc 6:46 (analice a un esclavo y entenderá que es un siervo). El siervo necesita conocer la voluntad de su Señor/adón para poder servirle con entendimiento Luc 12:47-48.

El camino a la sabiduría pasa por que la persona se convierta en un siervo del Eterno que desea agradarlo en todo Luc 6:46. El sabio tiene en su corazón un vivo deseo de agradar al Eterno en todo lo que hace en todo tiempo Pro 10:1, 15:20.

Muchas personas presentan conflictos en su vida, no saben si agradar al hombre o al Eterno, pero para el verdadero siervo del Eterno, agradar al Dios Eterno es lo primero. Nadie debería agradar al hombre en aquello que desagrada al Eterno Gál 1:10, Efe 5:10. El sacerdote/kojén Elí prefirió agradar a sus hijos antes que al Eterno y por eso fueron desechados tanto él como toda su descendencia para que no fueran ya más sacerdotes del Eterno 1Sa 2:29-30.

Aquel que está en el camino de la sabiduría (el siervo), le pregunta al Eterno cómo le agrada que le adore (por ejemplo qué y cómo le debe cantar), cómo le agrada que se vista (qué vestimenta debe usar), cómo le agrada que coma (qué es lo que debe comer y qué no puede comer), cómo le agrada que ore (qué cosas debe pedirle en oración), etc. Todo aquel que procura agradar al Eterno en todas las cosas, recibirá de Él sabiduría, conocimiento y alegría Ecle 2:26.

El siervo se caracteriza por su disposición: cada vez que el Eterno le enseña algo lo acepta, cada vez que el Eterno le ordena algo, lo hace sin murmurar y cada vez que el Eterno le quita algo no se queja. Ante toda exigencia del Eterno, la respuesta del siervo debe ser “Si Señor/Adonay” Luc 6:46.

Nosotros le demostramos al Eterno que somos sus siervos cuando obedecemos con espíritu de mansedumbre a las personas que el Eterno nos ha puesto sobre nosotros como autoridad Col 3:12. Si obedecemos a esas personas, es como si estuviéramos obedeciendo al Eterno, pero si les desobedecemos, es como si estuviéramos desobedeciendo al Eterno mismo. Por esa razón el Apóstol Pablo nos enseñó que todo lo que hacemos, debemos hacerlo como si lo hiciéramos para el Señor/adón Col 3:17-18, 23-24, Efe 6:6-7, 1Pe 2:13-15. Cuando el hijo desobedece a sus padres, es como si le estuviera desobedeciendo al Eterno Col 3:20. Cuando la esposa no se sujeta a su esposo es como si no se sujetara al Eterno Col 3:17-18, 1Sa 25:40-41. Cuando el siervo o el subordinado desobedece a su amo o jefe, es como si desobedeciera al Eterno Col 3:22-24. Pero el esposo Col 3:19, los padres Col 3:21 y toda autoridad no debe abusar de su privilegio, sino actuar con sabiduría, sabiendo que todos somos siervos del mismo Señor/adón, que es Yeshúa el Mesías/jamashíaj Col 3:23-24.

El Eterno necesita siervos entendidos porque va a plantar su Reino en este tiempo en la tierra, y los más entendidos serán los mayordomos de su Reino 1Co 4:1-2. El siervo entendido conoce a su Señor/adón y la voluntad de su Señor Jer 9:23-24, mientras el siervo no entendido es aquel que poco conoce a su Señor y no conoce la voluntad de su Señor. A los siervos entendidos más se les demandará y recibirán un juicio más riguroso si no hacen la voluntad del Eterno Luc 12:47-48.



Una ilustración sobre lo que es un siervo

Para enseñar lo que es un siervo, siempre utilizo el siguiente ejemplo: el capitán de una tropa ve en un lugar, una piedra que pesa 20 kg aproximadamente, la señala y le dice a un soldado, “soldado, tome esa piedra y la lleva para aquella esquina”. El soldado no puede preguntarle al capitán ¿para qué? ¿Por qué yo? porque sería una insubordinación y lo puede enviar sancionar por ello. El soldado callado y sin murmurar (aunque seguramente murmurará en su pensamiento) debe tomar la piedra y llevarla al lugar indicado. Después que el soldado coloca la piedra en el lugar señalado, el capitán le vuelve a dar una nueva orden: “soldado, toma nuevamente la piedra y tráela al sitio donde estaba anteriormente”. El soldado puede pensar que se está burlando de él, y que está haciendo un trabajo vano. Sin embargo, no puede murmurar, nuevamente debe obedecer sin reclamar a su capitán. 

Todo soldado es entrenado para ser un siervo de sus superiores, es entrenado para obedecer toda orden aún cuando esta no sea de su agrado. Los siervos del Eterno ante su voluntad deben reaccionar de una mejor manera que el soldado de esta ilustración, porque aquel soldado puede que no diga nada, pero en su interior puede estar maldiciendo a su capitán. Nosotros estamos llamados a obedecer mandatos que requieren aun mayor dedicación y esfuerzo, y debemos hacerlo sin murmurar, ni siquiera en nuestro pensamiento, ya que el Eterno conoce nuestros más intimos pensamientos. ¿De qué sirve obedecer al Eterno si lo hacemos murmurando?. Abraham subió al monte a ofrecer a su propio hijo en sacrificio sin murmurar Gén 22:1-3 porque era un siervo del Eterno Gén 26:54. El Eterno no espera hoy menos de los hijos de Abraham, espera aún más para poder cumplir en ellos todas las promesas que hizo a Abraham en el pasado Gén 26:2-5.


Una enseñanza del Eterno a través de una experiencia sobrenatural

Un día después de haber dado el estudio sobre “cómo ser un siervo del Eterno” en una congregación en la ciudad de Barinas-Venezuela, un joven tuvo una experiencia sobrenatural con el Eterno y su madre fue testigo de esta experiencia. El joven dormía en una hamaca (chinchorro) y su mamá dormía en una cama en la misma habitación. La madre cuenta que esa noche vio en su hijo un comportamiento extraño que le preocupaba sobremanera, pues se pasó de la hamaca para la cama y al rato volvió a regresar a la hamaca, esto ocurrió en varias ocasiones en la misma noche. Finalmente el joven estando en la cama, se bajó al suelo y se postró. Al siguiente día su mamá le pregunta si era que se sentía mal, pues no entendía su comportamiento al cambiarse de lugar con mucha frecuencia. 

El joven le explicó a su mamá, que estando en la hamaca escuchó la voz del Eterno que le dijo “pásate a la cama” a lo que el joven contestó “si Señor” (se acordaba del estudio que había recibido el día anterior sobre cómo ser un siervo del Eterno). El joven se pasa a la cama y al rato vuelve a escuchar la misma voz, pero esta vez le dice “pásate para la hamaca”, el joven vuelve a responder “si Señor” y obedece la orden. Esto ocurrió varias veces y finalmente ya estando en la cama, el Eterno le dice “póstrate y adórame”, razón por la cual el joven se postró. El joven también cuenta, que en la mañana siguiente estando él en la hamaca, su mamá le dice “hijo pásate para la cama” pero no obedeció al instante, por lo que vuelve a escuchar la misma voz del Eterno y esta vez le dice “si le desobedeces a ella es como si me desobedecieras a mí”. Todo esto confirma esta enseñanza que les he dado acerca de los siervos que el Eterno desea en este tiempo y de cómo llegar a ser verdaderos siervos.


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